Voy a sexto y mi profe se llama Ramón

_ Me llamo Sara, tengo 11 años y una hermanita muy guapa de ocho, Julia, que me quita casi todo el protagonismo familiar y social. Mi papá se llama David y mi mamá Marta, trabajan los dos. Nuestra casa no es muy grande, pero tiene de todo: en verano estoy fresquita con el aire acondicionado y en invierno calentita con la calefacción.

Mamá es profesora y siempre me dice que puedo ser lo que yo quiera ser; pero, si no coincide con lo que ella quiere, tengo “sermón” para rato. Mi papá abraza más que habla.

Me gusta cuidar de la pequeñaja y agradar a mis papás. Saco muy buenas notas, voy a inglés, a natación, a música, soy responsable… y a veces estoy triste, me enfado; no sé por qué.

Voy a sexto y mi profe se llama Ramón; tiene un poco de mal genio, nos manda muchos deberes y no me gusta que nos grite, sobre todo a Juan, que se lleva muchas broncas y no me gusta que los demás niños se rían de él. Me gusta cuando nos manda trabajos por grupos, aunque algunos trabajos de mis compañeros los hacen sus mamás o papás, que, además, como dice mi papá, son un poco pelotas con el profe.

Tengo una tableta y un teléfono móvil. Me gusta descargarme juegos de chicas y ver series de Disney. Mi hermana es pequeña, pero ya tiene un reloj rosa inteligente y un ordenador portátil que le han regalado por su primera comunión.
De mayor quiero ser profe, o música, no estoy segura.

_ Me llamo Diego, tengo 11 años. Vivo con mi abuela Mari y mi mamá Isabel. Aunque llevo su nombre, no conozco a mi padre, no quiso saber nada de mí, supongo que estaría muy ocupado con cosas de mayores, o que no querría a mi madre. Mi madre me habla de él como si su familia fuera mi familia, y mi yaya me cuenta que una vez (yo era bebé) que fuimos a verlos a su país, enseguida se cansaron de nosotros y nos echaron.

Mi abuela me da todo lo que yo quiero y mi mamá está siempre enfadada; la quiero mucho, pero me da un poco de miedo y no quiero oír lo que dice, a veces, gritándome. Me distraigo jugando con las videoconsolas, ya soy muy bueno y juego con niños de otros países, hasta aprendo inglés sin querer. Me gusta peinarme con gomina cuando salgo de casa y jugar con mis amigos. En alguna ocasión he llegado a casa llorando y sin querer hablar con nadie, pues he sufrido acoso escolar. Yo no lo sabía, pero una profe del cole que lo vio se lo dijo a Ramón y éste llamó a mi mamá.

Voy a sexto y mi profe se llama Ramón. Me cae bien, pero me escondo detrás de Pablo para que no me pregunte. A veces hace cosas raras, no es como José, el profe que se jubiló en febrero y que ya no está. Se enfada con nosotros porque no vamos a cumplir con el programa. No me gustan los exámenes, tampoco que me grite o grite a otros niños. Me gusta más cuando nos enseña con juegos. Soy muy despistado, estoy en mi mundo.

De mayor quiero ser “youtuber”. Quiero empezar a trabajar pronto, para ganar dinero.

_ Me llamo Lucía, he cumplido 11 años. Tengo una hermana mayor, de 16, y un hermano gemelo que se llama Pablo. Vivimos con nuestros padres en un piso. Me gustaría tener una habitación para mi sola. Mi hermano saca buenas notas, yo también, pero mis papás dicen que él es más listo. A veces tengo que enfadarme para que mi hermano no se pase conmigo o para que mis papás me hagan caso. Mi mamá trabaja muchas horas y cuando está en casa habla mucho por teléfono; mi papá trabaja por las mañanas y se encarga más de nosotros, aunque todos tenemos asignadas nuestras tareas. Tengo muchas amigas y menos amigos. Pertenezco a varios grupos de WhatsApp y me gustan las revistas de niñas y los mandalas. No me gustan los domingos por la mañana, toca limpieza general de la casa y mi madre y mi padre lo llevan “un poco mal”.
Voy a sexto y mi profe se llama Ramón. Como a mi hermano, no me gustan las broncas en clase. Me gustaría que mi profe tuviera mejor genio, que fuera más divertido y activo. Me gustaría un colegio con profesores y profesoras jóvenes, con grafitis chulos, más juegos para aprender, sin exámenes y con trabajos grupales.

De mayor quiero ser peluquera o reportera. Ahora me preocupa que el instituto sea muy difícil. No como a mi hermano, que dice que no le preocupa nada del instituto y que le gustaría un colegio por clases según su inteligencia para dar materia más avanzada. Me parece que es un poco “chulico”, aunque creo que eso es cosa de mis padres, porque a mi hermano Pablo le gustan los chistes y las profesoras y profesores jóvenes, graciosos o graciosas y que hagan juegos.

_ Me llamo Shakira, tengo 12 años, aunque mi profe me dice que parezco una niña pequeña. Mi papá se llama Gabriel, no tiene trabajo y huele a cerveza; siempre tiene sed. A mi mamá le gusta estar en la cama, llora mucho, nunca termina; se llama Juana. Mi casa está vieja y un poco sucia y los vecinos gritan mucho.

Siempre que puede, mi papá me coge de la mano y me acompaña al colegio, a la trabajadora social, a la profe de refuerzo de la fundación, …; me quiere mucho, y yo a él. Si no me lleva, yo no quiero ir sola, no voy y me quedo pintando cuentos en mi casa. Me gustan los cuentos de princesas y pintar con muchos colores.

Voy a sexto y mi profe se llama Ramón. Se enfada mucho conmigo, me reniega y me manda hacer cosas que yo no sé hacer, ni siquiera tengo libros de texto. Quiere que aprenda como los demás y me manda deberes que hago, cuando mi papá me lleva, con mi profe de la fundación. No conozco mucho a mis compañeros, pero les invito a mi cumpleaños. Mi profe Ramón es bueno, pero no le entiendo.

No sé que quiero ser de mayor, me gusta contar historias fantásticas, dicen que soy fantasiosa.

_ Me llamo Ramón, tengo 33 años y voy a sexto de primaria. Soy repetidor y he cambiado de colegio este año. Tengo experiencias como hijo y, aunque menos, como padre. Antonio, que así se llama mi padre, ha sido pastor de su propio ganado hasta su jubilación. Es un buen hombre, pero con mucho genio y muy autoritario. Mi madre, Angelines, parió cuatro hijos (tres chicos y una chica) yo soy el mayor; ha dedicado su vida a criar a los hijos y a cuidar a “su Antonio”.

Pertenezco a un grupo aula (6ºA) al que asisten 24 niñas y niños, cada cual, como yo, con sus experiencias vitales más o menos ricas y las ocasiones más o menos favorables que les ha procurado su entorno, su medio ambiente, sobre todo el familiar. Algunos con experiencias muy pobres y entornos que procuran ocasiones muy desfavorables; lo que, en ocasiones, me produce tristeza, enfado y alteraciones emocionales que afectan a la clase. En ocasiones, me siento angustiado.
¿Cómo compensarlo?

También pertenezco a un grupo claustro, al que asistimos 24 compañeros de trabajo, incluida nuestra directora, el secretario y la orientadora; el colegio no cuenta, directamente, con profesionales de la psicología. Y como yo, con sus experiencias vitales más o menos ricas y las ocasiones más o menos favorables que les ha procurado su entorno. Lo cierto es que nos cuesta vernos como equipo de trabajo y tendemos al egocentrismo profesional. Se han formado subgrupos en función de la edad, la metodología, el estatus y otras variables “menos confesables”. Tendemos a ocultar los conflictos y, a veces, abusamos de las profesoras y los profesores nuevos adjudicándoles los “marrones”. Hay ocasiones en las que me veo abordando

situaciones en el grupo aula que somos incapaces de abordar en el grupo claustro, resulta paradójico.
Nuestros grupos están engastados en el sistema colegio y este a su vez en un barrio popular con su idiosincrasia. Todo ello interactúa sistémicamente.

A mi personaje “educador” se le han asignado muchos roles. La relación pedagógica ha cambiado y para que nuestra tarea no resulte abrumadora es necesario trabajar (realmente) de forma interdisciplinar y politécnica, y tener una mirada grupal del aula y sistémica de la educación.

De mayor quiero ser divertido, activo, amable, observador, … Quiero centrarme en el grupo y su autonomía, facilitar que cada niño manifieste sus posibilidades, facilitarme la manifestación de mis posibilidades.

Ignacio Arilla. 2016
ignacio@pggo.es
www.pggo.es

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