Existen personas a las que les es difícil decir “no”

La versión en castellano de la película “El apartamento” de 1960, dirigida por Willy Wilder y protagonizada por Shirley MacLaine, Jack Lemmon y Fred MacMurray nos muestra, con un magnífico guion, el sistema de relaciones establecido entre unos personajes que mezclan sus roles profesionales y personales en función de sus espurios intereses; intereses que poco tienen que ver con las tareas de la enorme organización para la que trabajan. La trama sucede entre el edificio de una gran empresa de seguros y el pequeño apartamento en el que vive el protagonista (interpretado por Jack Lemmon).

La cinta, mezcla de comedia, drama y romance recibió cinco premios Oscar, entre ellos a mejor película, director y guion original.

Buena parte de lo que nos ofrece el guion es aprovechable para el análisis de los elementos que definen las relaciones entre individuos, en grupos y organizaciones: la soledad, las expectativas inciertas, la pusilanimidad, el juego de intereses, las coacciones, las jerarquías, el abuso, la retórica, el lenguaje que coacciona, el poder, favores y deudas, decir NO…, más allá de lo que, en una primera lectura (visionado), nos pudiera parecer.

En este artículo me centro en parte de una conversación entre el personaje femenino Frank Kubelik (protagonista interpretada por Shirley MacLaine) y el personaje masculino “Bud” Baxter (protagonista interpretado por Jack Lemmon):

Bud Baxter: Soy de esas personas que no saben decir “no”; no me refiero a las chicas, me refiero a …

Frank Kubelik: … a las personas como el señor Sheldrake (jefe de Bud Baxter).

Bud Baxter: ¡Sí, eso es!

Frank Kubelik: Ya comprendo, usted es una víctima.

Bud Baxter: ¿Una qué?

Frank Kubelik: Hay víctimas y aprovechados. Es el sino de cada cual y no tiene remedio.

Bud Baxter: Bueno, yo no diría eso.

Centro el análisis en el uso del participio pasivo “aprovechados” en su función de adjetivo y en el sustantivo víctimas. Dos roles complementarios, pues si no hay papel de víctima, no hay papel de aprovechado.

En cierta forma, si la víctima se sale de su rol, saca de su rol al “aprovechado”. Las dos partes deben asumir la responsabilidad de salir de esa relación de abuso, sin obviar que el “aprovechado” debiera tenerla por principio, por responsabilidad institucional y por el hecho de ostentar un rol de dirección.

Existen personas a las que les es difícil decir “no”, reafirmarse, aceptarse en un “narcisismo saludable”, tener una autoestima capaz de acción. Y existen personas con exceso de autoestima; con un instinto, un entorno y una educación que han engrandecido de tal forma su “yo”, que parecen o son impermeables a la empatía, al sentido de justicia y de proporcionalidad en las relaciones.

Para salir de un rol doloroso, podemos asumir la responsabilidad de nuestro cambio; o resignarnos al destino, como la señorita Kubelik nos transmite cuando dice: “es el sino de cada cual y no tiene remedio”.

Baltasar Gracián decía que la verdadera inteligencia reside en saber elegir. Para empezar, ver la película es una buena elección.

La ficción nos facilita contemplar la realidad, como si fuera ajena, y nos ayuda a comprenderla.

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