Miopía institucional

La salud mental de la institución mental

Hace quince años trabajé por primera vez con profesionales de una institución de salud mental. Me sorprendió la dificultad que mostraban para abordar sus relaciones profesionales y laborales y la facilidad con la que hablaban de los pacientes. Algunos comentarios me parecieron poco respetuosos hacia los pacientes y hacia otros profesionales. En mi impericia, me costaba distinguir si se hablaba de un paciente o de un profesional del centro. Con los años y con más experiencia, todavía me cuesta, en ocasiones, saber de quien se habla (profesional o paciente).

Las organizaciones que se dedican a devolver salud a las personas –en especial aquellas que atienden a personas a las que se les asocia una dependencia, una afección o trastorno mental— requieren una mirada hacia sí que les permita un análisis de su propia salud, de su propia realidad.

Para abordar esa realidad conviene reconocerse en los convencionalismos sociales, en la jerga identitaria, en la cultura institucional y terapéutica dominante, en la estructura organizacional, … en todo aquello que afecta a la tarea y que, en ocasiones, es una defensa organizacional ante el mundo real de la institución mental.

Las organizaciones también sufren por falta de salud institucional: incomunicación; crisis de identidad; narcisismo profesional; cuestiones de estatus y jerarquía; envidias, celos; relaciones y sentimientos de inferioridad-superioridad en función de la titulación o especialidad; ninguneo profesional; coaliciones ilegítimas; falta de liderazgo; intereses “políticos”; … Podríamos decir que la organización, como tal, es paciente de sí misma y puede llegar a funcionar bajo supuestos ajenos a la tarea.

Para cambiar hay que tomar conciencia, reconocer la carencia o dificultad; trabajar las ambivalencias en las que nos sume el cambio y, lo que es más importante, hay que asumir el coste (esfuerzo, tiempo, dinero, dolor, …) que el cambio conlleva.
Qué poco cuesta hablar de pacientes, pero si la mirada se dirige a nosotros…

Ignacio Arilla. 2016
ignacio@pggo.es
www.pggo.es

 

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